jueves, 9 de septiembre de 2010

NEW YORK I

Hola de Nuevo.

crossing

Hace bastante tiempo que no escribimos nada, pero es que por desgracia nuestros compromisos laborales nos han impedido realizar ningún viaje hasta la fecha.
(bueno, la verdad es que nos pegamos una escapadita al Cabo de Gata que merece una entrada).
Pero a lo que vamos. Por fin hemos ido a LA CIUDAD. Ya teníamos ganas de ir hasta allí, y por suerte y tras numerosas negociaciones pudimos coordinarnos para pasar un par de semanitas en Nueva York.
¿Qué contar de Nueva York que no se haya contado ya?

dibujo?

Difícil, es bastante difícil, ya que debe ser y es una obligación para todo el mundo ir allí.
Ya no es por los grandes edificios, por las escenas típicas de película, por los musicales ni por las tiendas. Hay que ir porque es la ciudad que engloba todo el mundo.
Una ciudad donde se respira una atmósfera especial, donde te puedes sentir una pequeña hormiga o pensar que eres parte del engranaje del centro del mundo.
En fin, una ciudad para ir y pasearla con tranquilidad.

sentada

En principio agradecer a Iberia la carrera más frenética de nuestras vidas, ya que el avión sólo tuvo un retraso de 2 horas y tuvimos que correr de lo lindo para cojer el enlace en Barajas. Justo en última llamada, pero bueno, llegamos.


Nada más llegar, ya nos sorprendió la ciudad. Pasear de noche entre esos rescacielos que tento hemos visto en la tele te deja una sensación un tanto rara. Daba la sensación de que el mero hecho de pasear por esas calles ya hubiera sido otro objetivo cumplido. Levantar la cabeza y ver entre los edificios el Empire State por primera vez es algo que no se puede olvidar.

Ya al día siguiente (y casi sin dormir gracias al super aislamiento de nuestro barato-hotel), nos sorprendimos un poco.

robando

calle vacía

¿Y la gente? ¿Dónde están los coches? Domingo, 8 de la mañanay nosotros casi sólos paseando por Manhattan. La Quinta Avenida casi vacía y un silencio espectacular. Y pronto vimos el primer mercadito que estaban preparando, el primer parque de los numerosos que existen y nuestro primer paseo por la ciudad.

fotógrafa

Y Central Park!!! Es increible poder estar en el mítico parque, y ya comerse un perrito en el cesped con los rascacielos de Manhattan de fondo es algo inexplicable.

Koa

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Y sobre todo, la atmósfera que se respira. Es algo distinto, algo que no se puede explicar. Hay que estar ahí para reconocerla. Se respira una sensación de libertad y respeto que enpocos lugares se puede tener. Sin duda es el centro del mundo.

Dedicamos los primeros días a pasear, a visitar todo aquello que hay que visitar, con la impresión de que es demasiado. Que no va a dar tiempo de verlo todo.

Entre otras cosas paseamos por la famosa Quinta Avenida, Chelsea, comimos bien (bien spoted pig, bien) y compramos helados por doquier.

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Vimos el Empire State

Empire

Por supuesto estuvimos en Times Square

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Por no mencionar la visita al distrito comercial donde se puede ver la estatua de la libertad, y la caminata por el paseo marítimo.

estatua

Otras vistas increibles de la ciudad se pueden contemplar desde Brooklyn. Es un paseo obligado y una visita imprescindible. La larga caminata merece la pena, y disfrutar sentado en el cesped al atardecer no tiene precio.

Tumbada

tarde 1

Y de paso, una sesión de fotos callejera.

salto

Y los parques...eso merece un punto y aparte.

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Parques bien cuidados, donde nunca sabes qué te puedes encontrar. Se nota que pese a la super población de Manhattan, tienen una cultura bien arraigada de disfrutar todos los rincones que les permite la isla. Por lo tanto, en cualquier rincón te aparece un parque, zona de descanso etc..., que los lugareños aprovechan tumbándose en el cesped dejando las horas pasar.

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at night


Dentro de unos días un poco más

sábado, 17 de abril de 2010

POR EL DESIERTO

La verdad es que si. Inma tiene razón ;), y ya tendría que haber hecho la segunda parte de la visita a Marruecos.

the road

Nos quedamos en nuestra llegada al desierto de Merzouga. Teníamos muchas ganas de hacer noche en medio de las dunas, viendo las estrellas y poder cazar uno de esos amaneceres increibles. Nada más llegar al hotel ya nos hicimos con la excursión que te lleva a pasar la noche entre las dunas. Destacar que los hoteles de esta zona tienen mucho encanto. Tu vas por la carretera bien rectita, y te anuncian los hoteles con carteles. De ahí, una pequeña pista y llegas a los pies de las dunas donde se encuentran los hoteles, por lo que las vistas son bastante impresionantes.

vistas


Así aprovechamos nuestra primera tarde para darnos una vueltecita por los alrededores. La verdad es que parece que las dunas estén cerquita y que la gran duna de 200 metros no es mucha cosa, pero te pones a andar y no llegas... así que paramos en una pequeñita y nos decidimos por descansar y ver cómo atardece.

esperando

atardecer

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A la mañana siguiente cogimos un todoterreno y nos dimos unas vueltas por los alrededores. Una cosa nos llamó la atención. Es cierto, los nómadas todavía existen, y van hacia donde les lleva el tiempo. Parece increible, que tan cerca de la civilización moderna, todavía existan grupos así.

nómadas

Ya por la tarde, vinieron a por nosotros los camellitos y para las dunas.

CAMELLOS

Tras casi un par de horas entre arena, subiendo y bajando y con dolores insufribles, llegamos a las jaimas donde íbamos a pasar la noche.

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Impresionante. Unas cuantas tiendas justo bajo la gran duna. Por ser la época que era, no había nadie, por lo que parece que estuviéramos sólos en el desierto. La verdad es que lo tienen muy bien montado. Un pequeño campamento.

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Un momento especial, fue cuando aquí el escribiente, pensó que subir a la super duna era cuestión de un minutito, así que me encaminé hacia la cresta. Un poco incómodo andar por la pendiente con las botas metidas en la arena, y tras un par de paradas de respiro ahí tenía yo la cresta a unos pocos metros. Así que tras llegar a ella y sacar la cámara para pillar la mejor foto del mundo, desde el punto más alto, me encontré con unas ráfagas de viento cargadas de arena que me vivieron muy bien para mi cara y ropa sudadas...


Abajo las jaimas


Gran duna


Después de esto, una buena cena en la jaima y a "descansar". Vamos, si el viento y la arena lo permite.

Por suerte a la mañana, nos levantamos a ver el amanecer, y la verdad es que se está a gusto, sentado en una duna, esperando a que salga el sol. Buen momento.

Amanecer 1

Amanecer 2

Amanecer 3


Bueno, la verdad es que poco más, casi que las fotos pueden describir mejor lo que estuvimos viendo.

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Tras llegar de las dunas, ya nos pusimos otra vez en marcha, más carretera, con parada intermedia en el kelaa mgouna, donde ya pasamos una noche, pero repetimos por lo especacular que es, y al día siguente a Marrakech, donde hicimos las compras de última hora y discutimos con más de un vendedor. La verdad es que es muy divertido el tema del regateo.

mmmmm

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Conclusiones. Que cerca y a la vez que lejos. Tan sólo unos kilómetros lejos de casa, tienes un mundo totalmente diferente. Un mundo fascinante, contradictorio, lleno de paisajes increibles, y gentes de todo tipo. La verdad es que nos unen más cosas de las que pensamos y donde se pueden ver con bastante claridad, la herencia cultural que nos han dejado en la península.

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Volveremos a repetir, de eso estamos seguros.

Hasta la próxima

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jueves, 21 de enero de 2010

CAMINO AL DESIERTO (PARTE I)

Tras varios intentos fallidos, y haber pospuesto este viajecito más de un año, por fin empezamos la primera escapada a nuestro continente vecino. Nuestra primera y esperamos no última vez, que visitamos Marruecos.

Desde que visitamos el desierto de Atacama, queríamos volver a un desierto y qué mejor destino que Marruecos.

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Así que allí nos fuimos. Destino Marrakech y desde allí alquilar un coche, para tras cruzar el Atlas, seguir la carretera hasta las dunas de Merzouga.
Total, un montón de kilómetros, que inicialmente pensábamos que serían muy complicados de hacer. Vamos a ello.

Primera parada. Marrakech.

Dejamos una España nevada, para llegar a una luminosa Marrakech. Ya desde el avión, y tras una aproximación de miedo, se podía ver lo que nos esperaba. Una maravillosa imagen de una ciudad color barro, de casas bajitas, y calles angostas. Y efectivamente, nos encontramos una ciudad preciosa, con mucha vida y bonita a rabiar.

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plaza

mezquita

Un centro de la ciudad con calles estrechas y edificios bajitos, donde se encuentra el zoco, y las demás atracciones para visitar y una zona"nueva", donde hay extensas avenidas custodidas por edificios de varias alturas. Pero eso si, hay una cosa en común. El color de los edificios y la luz. Una maravillosa luz, que baña innumerables parques y jardines.

paseando por la muralla

estrecho

Y esa comida...mmmmmmmmm. Nada más entrar en el zoco (del cual hablaré más adelante), nos tomamos el primero de los numerosos tés y pasteles, y ya vimos que ésto nos iba a gustar. Los tajines, cuscus, pinchos y demás. Maravilloso.

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Y por supuesto están las compras. Ya nos habían advertido del acoso al turista y las "normas" que había que seguir para poder comprar baratijas a buen precio. Y las seguimos, vamos que si las seguimos. Hemos regateado mal, hemos regateado bien, nos han echado de una tienda por considerar nuestra oferta ridícula y en otras nos invitaban a te. Una diversión que esta vez si hemos disfrutado, no como nos pasó por nuestro periplo asiático anterior.

zoco

Pero nucho ojo, como siempre a los pesados es mejor no hacerles caso... porque si no te puede pasar esto sin darte ni cuenta

vaya

o bien te pueden pedir 20 euros por acompañarte un par de calles (fue nuestro peor momento, ya que nos perdimos por una zona no muy recomendable y fuimos amenazados por un capullo que nos pedía demasiado dinero).

Pero aún así, merece la pena patear la medina y el zoco sin preocupaciones y con tranquilidad.

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Y por supuesto disfrutar de la tranquilidad de los riads con sus patios interiores. Porque aunque las calles sean estrechas, las casas se abren al interior, para así tener luz natural, ventilación y aislamiento del caos exterior.

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Leyendo

Tras un par de días de contacto, nos pusimos en marcha hacia el desierto. Nuestro primer escollo, el paso del Alto Atlas. daba un poco de miedo, ya que el tiempo no acompañaba, y sinceramente esperábamos nieve o lluvia. Pero no. Nuestro ford fiesta alquilado funcionó perfectamente y no tuvimos ningún problema en cruzar las montañas.


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por el atlas

Pero hay que tener cuidado con varias cosas mientras circulas por Marruecos. En primer lugar cuidado con los demás conductores. Como ya os imaginais, las normas de circulación se ven reducidas a 0. Con un claxon y un poco de mala leche, todo se supera.
Segundo. Cuidado con el resto de la gente. Tienes que tener cuidado con... niños andando, hombres andando, miles de bicicletas, tractores y burros. Jamás hemos esquivado tanto burro como aquí.
Tercero. Cuidado con la velocidad. SI pone máximo 100, hay que obedecer, porque si no, te multarán, porque otra cosa no, pero multas por velocidad le caen a todo el mundo. Nosotros nos libramos, pero sabemos de más de uno que ha tenido que pagar un soborno para que le dejen pasar.

Por el camino

Pues con todas estas advertencias y mucha paciencia llegamos El Kelaa Mgouna . Parada en una kasbah para pecnoctar. Increible. Sitio recomendado, con una vista increible y una hospitalidad brutal.

Panorámica Keela

Espectacular

aterdecer

De camino hasta allí, pasamos por el valle del Dades, una de las carreteras más bonitas que hemos visto nunca. Un valle salpicado por numerosas kasbah, pueblos pintorescos, palmerales y arena del desierto. Precioso.
Pasamos por la garganta del Todra (esperábamos algo más), y por llanuras laaargas donde no nos cruzábamos con nadie en kilómetros y paramos a comer en algún que otro sitio no muy recomendable.

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Conclusión: Un camino que merece la pena realizar, ya que es un paisaje nuevo que merece la pena explorar sin horarios ni rutas establecidas.

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curva en sepia

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Pero bueno, al final y tras un par de días de camino llegamos a Merzouga. Zona de dunas donde hay algunas que alcanzan más de 200 metros y que se divisan desde la carretera, poniendo fin al primer tramo del viaje, y comenzando con la segunda parte que llegará en breve.

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