Nuestro cruce de Tailandia a Camboya seria digno de un libro entero, aunque solo durara unas horas, pero esperamos que os conformeis con esta entrada, redactada con tanto cariño para todos vosotros, desde la distancia...
Tuvimos que madrugar mucho (a las 3 de la mañana!!) para coger el autobus que nos llevaba hasta el pueblo mas cercano a la frontera. Alli, despues de 4 horas de viaje, cogimos un tuc tuc hasta el paso fronterizo. Nada mas bajarnos, tuvimos la sensacion de haber viajado en el tiempo. Parecia que nos habian trasladado en un recorrido de 5 km hasta otro mundo, no hasta otra ciudad, otro pueblo u otro continente, sino hasta lo mas lejos de lo mas lejos de lo mas lejos en el tiempo que tu mente pueda imaginar. Esto era la vida hace 500 años en estado puro y duro. Como no dejan pasar coches, la gente arrastraba carros y sacos, y hasta habia caballos cargados como mulas.

Nosotros, que somos valientes, nos habiamos lanzado a la aventura de cruzar a Camboya por nuestra cuenta, y aunque ya nos habian avisado de los muchos timos que podriamos subir, lo comprobamos al instante.
El primero fue cuando el conductor del tuc tuc nos dejo casualmente delante de una agencia donde tramitaban visados y donde nos informaron que el paso fronterizo "estaba cerrado" y no podriamos conseguir el visado alli. Ejem, ejem. El segundo timo/chantaje fue cuando cruzamos a Camboya, y nos dirigimos a la oficina donde nos tenian que expedir el visado. Alli, un gentil hombre aduanero nos dijo que no podiamos pagar en dolares, tal y como aparecia escrito en el cartel, sino en baths, moneda tailandesa con la que nos salia mas caro. Protestamos y protestamos y finalmente acepto nuestros dolares, indicandonos que tendriamos que esperar laaaaargo rato si queriamos el visado.
La aventura siguio con los chavalines que mueven el negocio del taxi, que nos cobraron 35$ por el taxi, y ellos se repartieron 15. Un taxi que pagamos entero para nosotros y que vimos como poco a poco se llenaba de gente que paraban en la carretera. El conductor, por supuesto, no hablaba ingles, y no teniamos ni idea de si llegariamos o no a nuestro destino.

Otra cosa a destacar en esto de las carreteras y de los taxis es la manera tan peculiar que tienen aqui de conducir. En primer lugar, conducen por la derecha o por el centro, o por donde pueden y quieren, pero el volante va indistintamente en el lado derecho o en el izquierdo. Ademas, sigue reinando la ley del que pita tiene preferencia, hayan camiones, bicicletas o motos por delante.
Por fin, despues de 2 horas y media de camino de ripio combinado con asfalto, llegamos a Battambang donde vamos a pasar unos dias. Si ya la primera impresion de pais choca cuando cruzar la frontera, las ciudades tampoco tienen nada que ver con las de Tailandia. Aqui no tienen nombre, ni los portales numeros, ni hay semaforos, ni pasos de cebra, ni calles asfaltadas. Aqui los niños conducen motos, llevando detras a dos o tres pequeñajos mas, y los monjes y las colegialas van en bici.
Aqui la gente, de todas las edades, nos saluda por la calle, con un "hello" y cuando les contestamos, se rien con verguenza. Aqui, los monjes (que hablan un ingles perfecto) sienten curiosidad por nosotros, y nos hablan, nos preguntan acerca de nosotros, y se les nota mas cercanos que cualquier persona que hayamos conocido en Tailandia.


Y a diferencia de lo que nos habian dicho, aqui a los niños se les ve felices, y nos persiguen por la calle escondiendose cada vez que nos damos la vuelta. Esta mañana nos hemos echado unos amiguetes por un rato....

Hemos visitado algunos templos, esta vez si, solos, en la mas absoluta tranquilidad...


Sin embargo, con la comida, todavia no hemos cogido la confianza que le cogimos a la tailandesa. Y es que ayer, visitamos de pasada el mercado de la ciudad y vimos el "producto" que nos comemos, en estado puro y duro... En el suelo y lleno de moscas. Para colmo, vimos como unos niños pequeños pedian un par de cucarachas fritas y se las metian en la boca la mar de agustete.

Eso si, la fruta esta buenisima, aunque hay alguna que no nos hemos atrevido a probar, porque tienen pinchos!

Para finalizar os contaremos que aqui funcionan con dos monedas, el riel y el dolar americano. Asi, con un cambio siempre fijo, tu puedes pagar en dolares y ellos te devuelven en rieles, o viceversa, tan normal y tan facil...
Por cierto, se nos olvido felicitaros, y ademas aqui seguimos de celebraciones: FELIZ ANYO NUEVO CHINO!!!
